El pasado domingo, jugamos un partido matutino en la cancha de pádel que acompaña el edificio en el que un amigo se va a ir a vivir.

Jugábamos el citado amigo y yo, contra una pareja formada por ex-compañeros del instituto contra la que nunca habíamos jugado.

Durante el partido el juego de nuestros rivales se baso en enviar bolas sobre mi pareja y “meterme a mi en el congelador”, de forma que nunca estuve cómodo sobre la cancha, no llegue a entrar en el partido y cometí multitud de errores al entrar a por bolas que no me corresponderían, debido a las ansias por entrar en juego.

El resultado fue que un partido que a priori pensaba que ganaríamos sin excesivos problemas, se nos complicó en exceso, llevándonos a la derrota por 6-7/7-5/6-4.

La táctica de meter a alguien en el congelador, significa que el juego se carga sobre el otro jugador de la pareja, normalmente por ser el jugador más débil, el de menos pegada o por ser el jugador que juega en el revés. Con ella conseguimos que el jugador afectado, no entre en el partido y se muestre nervioso y con ansias por entrar en juego, haciendo que muchas veces se precipite en sus decisiones.

Para contrarrestarlo, lo mejor es mantener la calma, saber que llegará nuestro momento, y que nuestro compañero empiece a jugar bolas en paralelo cerca del lateral, de forma que obligue al contrario a jugar cruzado y así poder entrar en juego nosotros. Además de esto, se puede trabajar mediante la colocación, subiendo a la red el jugador sobre el que cargan el juego y quedándose en el fondo el “congelado”, de forma que debido a que su posición en estos momentos pasa a ser menos amenazante empezarán a jugarle bolas con más asiduidad.


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