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Patología de tobillo en el padel

Considerando la patología aguda y crónica, las lesiones en el tobillo son las más frecuentes en la práctica deportiva. El pádel es un deporte de movimientos de carrera corta y paradas bruscas y la articulación del tobillo “sufre” de manera especial. Muchas veces no se realiza un tratamiento correcto y las lesiones agudas se complican con secuelas capsulo-ligamentosas.

La mayoría de las lesiones del tobillo se producen por mecanismos de torsión (inversión-eversión) bruscos, lo cual produce una distensión de las estructuras capsulo-ligamentosas. Se denomina esguince a la distensión de los ligamentos que se produce tras un movimiento brusco del tobillo. No todos los esguinces son iguales y varían desde leve (simple distensión de las fibras) hasta grave (rotura total o parcial de las fibras).

Los ligamentos que se afectan con mayor frecuencia son:

Región externa del tobillo: ligamento peroneo-astragalino anterior, ligamento peroneo- calcaneo y ligamento peroneo-astragalino posterior.

Región interna del tobillo: ligamento deltoideo.

Clínicamente se presenta como dolor y tumefacción en la región del tobillo. Es típico que éste dolor sea muy leve inicialmente, pero poco a poco se hace más intenso y dificulta la deambulación. Generalmente se acompaña de tumefacción, enrojecimiento y en casos más severos de un hematoma en el tobillo.

Las pruebas radiológicas son poco concluyentes y sirven únicamente para descartar una lesión ósea asociada (muchas veces se asocian a fracturas de la base del 5º metatarsiano).

Si importante es el tratamiento, más importante es la prevención. Así que se recomienda un buen calentamiento del tobillo (movimientos de flexo-extensión, rotaciones…) previo al partido.

El tratamiento conservador es la elección inicial en el manejo de la lesión. Se basa en el reposo y elevación del miembro afecto durante las primeras 48 horas. También se recomienda la crioterapia (hielo local 10 minutos cada 2 horas) para disminuir la inflamación. Además tenemos que asociar un AINE (anti-inflamatorio no esteroideo: ibuprofeno, ketoloraco…). Una vez pasadas las primeras 48 horas y dependiendo del grado de severidad de la lesión se recomienda la deambulación progresiva con carga parcial, ayudados por una tobillera. En casos más severos, es necesario inmovilizar el tobillo (férula posterior, botín de yeso) aproximadamente 2-3 semanas para permitir la cicatrización del ligamento dañado.

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El periodo de recuperación puede beneficiarse con la ayuda de un fisioterapeuta que nos permita la liberación de adherencias, aumento de la movilidad y disminución de la inflamación.

El tratamiento quirúrgico se reserva para casos más graves en los que existe una inestabilidad manifiesta del tobillo, con lesiones completas de los ligamentos. Las técnicas quirúrgicas se basan en la reparación del ligamento y la cápsula lesionada o bien la restitución con otras estructuras ligamentosas que proporcionen la estabilidad necesaria para el tobillo.

La secuela más frecuente es la inestabilidad crónica del tobillo (”esguince mal curado”) que se debe en la mayor parte de los casos a un tratamiento insuficiente o bien un error diagnóstico. Se manifiesta por dolor intenso con la práctica deportiva, sensación de inestabilidad en el tobillo y episodios frecuentes de esguinces. Ante esta situación se debe acudir a un especialista para la valoración y seguimiento de la lesión.

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